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Mini-relatos cómicos

(patrocinado por Caritas-Lugano)
La psicópata del masajeador de pies
Pablo y Esther están de mudanza y tienen que amueblar la casa. Cuando el lunes Esther me dijo "acompáñame a ver muebles en Caritas" tenía mis dudas de que fuera a encontrar algo allí que no tuviera menos de 50 años, pues me imaginaba una local lleno de los tipicos sofas color verde con flecos, tacitas de porcelana blanca con grandes flores rosas y viejas lámparas de araña oxidadas. Llegamos al local y ciertamente habia algunas de estas cosas pero también he de reconocer que hemos visto otras más contemporáneas. En cuanto a precios a mi me parecía que no eran tan baratos, mismamente en Ikea se me ocurren muchos ejemplos de muebles pero bueno, ella se fascinaba rapidamente con muchas cosas, yo no tanto aunque un par de objetos llamaron mi atención, un armario de cristal acido y una lampara estilo japones. Esther me enseña un masajeador de pies que está a 10F y pone que está nuevo, yo le suelto el sermón de que debería primero buscar cosas de primera necesidad, y que eso lo dejara para más adelante. Mis argumentos la convencieron,.... por 5 minutos. El tiempo que tardó en aparecer en escena una mujer que se puso a intentar abrir la caja del masajeador de pies a pesar de que ponía bien clarito en italiano "non aprire". Esther rápidamente actuó y le echó una reprimenda a la tipa diciendole q no podía abrirla, la reacción de la mujer es entonces la de cojer la caja para llevársela y Esther saca rápidamente sus energías para decirle q ella se lo va a llevar, que lo había visto primero. La mujer en un acto de desesperación le responde un trabalenguas en italiano jugando con tiempos verbales. Yo no entiendo la estrategia de la tipa pero sí sé que Esther no está en actitud de rendirse, así que tras argumentarle lo mismo, la rubia se rinde y abandona la batalla. Spain wins. Estamos las dos flipando porque la mujer ha salido de las sombras, se ve que ha observado el interés de Esther por el lavapies y por aquella famosa ley científica de "culo veo culo quiero", la extraña individua también se sintió atraida por el objeto de deseo. Probablemente si Esther hubiera ignorado el chisme la tía ni se habría percatado pero las leyes se cumplen en estos casos al 99% y esta vez no iba a ser una excepción. En fin que vamos hacia la caja para pagar, yo me ausento un momento a mirar chismes de otra sala y cuando vuelvo Esther ha comprado también un puf (de esos redondos para sentarse). El local va a cerrar ya asi que ella acuerda que se pasará al dia siguiente para recoger las dos cosas que ha comprado. No percibimos nada raro salvo que está lloviendo, así que salimos caminando y cuando llevamos unos 5 minutos andando de repente aparece un coche en la carretera que se para justo al lado de Esther, y una mujer le impronta en italiano "te has llevado al final el masajeador de pies o no?", yo no doy crédito a mis ojos porque ante nosotros está la mujer que luchó en Caritas por poseer el chisme de culto (desde entonces conocida como la psicópata del masajeador de pies). Esther le contesta que sí, que lo ha comprado y la otra con una risa tan tan falsa que casi no puede disimularlo responde "ah vale es que como he visto que no lo llevas en las manos...", Esther le devuelve la sonrisa de incredulidad y acto seguido desaparece de nuestra vista. O sea que la psicópata ha estado observando los movimientos de Esther hasta que ha cerrado la tienda, luego ha esperado que salieramos de la tienda y como ha visto que Esther no llevaba el masajeador de pies, nos ha seguido con el coche para preguntarnos... Ahora entenderéis por qué estoy escribiendo la historia no? jajaja

Las españolas contraatacan
Pues si al día siguiente volvimos al lugar pues Esther tenía que recoger sus tesoros. Yo compré una latita para guardar té que se me antojó, también vi una tetera muy chula tipo oriental pero no me decidía a comprarla pues ya tenemos una que compré en el tutto a 2F. Sin embargo Esther que tiene menos remilgos que yo para comprar si que se decidió a comprarla. Total que vamos a pagar y hay dos mujeres mayores. Una en la caja cobrando y dando el cambio, y otra que empieza a envolver los objetos fragiles con papel de periódico. Observo que no tiene mucha destreza con ello, pienso que Esther se va a ofrecer a ayudarla a envolver pero no lo hace y finalmente no actúo. De repente en un extraño movimiento tan rápido que no nos damos cuenta ni como ha sido, se le cae la tapadera de la tetera al suelo y CRASH se rompe. Yo con cara de "haré como que no tiene importancia aunque se veía venir", Esther con cara de "me cago en tus... pero no lo voy a decir" y la señora que entra en modo "mantra" repitiendo una y mil veces que lo siente mucho. Ahora viene lo gracioso porque mi lógica me decía que debían devolverle el dinero pero la señora de la caja no está dispuesta a rendirse y le pide a la manazas que vaya a mirar si hay otra igual (yo pensando, a ver, si es un sitio de beneficiencia, naturalmente son cosas que dona la gente, va a ser raro que hayan donado dos personas la misma tetera de terracota), pero la otra se larga (quizás tb porque estaría pensando tierra trágame) y al rato vuelve diciendo que no hay (gran deducción querido Watson pienso yo). La de la caja empieza a decir que quizás pudiera servirle la tapadera de otra tetera, yo esperando la reacción de Esther para pedir la devolución, no me atrevo a meterme donde no me llaman porque me están divirtiendo las salidas de estas señoras, acompañamos a la manazas al lugar de donde cogimos la tetera, le dice a Esther que si ve otra que le guste.... pero la que le gusta es mucho más cara y nos vamos igual que entramos... En la caja la señora de 10kg de laca y gafas de mosca con cadenita de seguridad se rinde y decide devolverle el dinero a Esther. La manazas con cara de pena coje y saca 5F de su bolsillo y se los da a la de la caja, que no quiere aceptarlos, pero se resiste con tan poco entusiasmo (no me la imagino como actriz) que al final se los guarda. La pobre de la otra (seguramente una voluntaria que no está cobrando nada por estar allí) siente que su conciencia se vuelve más ligera, se le nota en el rostro... y yo le comento a Esther que seguramente después de salir de allí, haya ido a la iglesia a confesarse jajaja (que mala soy). Volvemos al pasillo de la batalla del día anterior, allí está también la lampara oriental que me había gustado, echo un vistazo por si la psicópata está rondando pero no, no hay señales... no sé que hacer pero Esther si sabe lo que tiene que decirme ... "si no te la llevas tú me la llevo yo", yo me río y efectivamente me la llevo. Eso sí, veo un enchufe y la pruebo para ver que funciona correctamente. Prueba superada y vamos para la caja a pagar. Maldición sólo tengo 15F y vale 30F, Esther se ofrece a prestarme (q triste es la vida de una "probe" desempleada), y acepto. Sin embargo observo que el tipo de la caja va de simpático, le regaña a un chaval que anda por allí porque no se ha ofrecido a probar la lámpara que me llevo a ver si funciona, le decimos que ya la he probado yo (el tío se queda algo sorprendido, seguramente la mayoría de gente no lo hace, pero claro yo vengo de Málaga donde confiarse demasiado es sinónimo de te van a engañar como a un chino), aún así dejo que el chavalillo la vuelva a probar. El tío se da cuenta por nuestra charla que no somos italianas (todo un Sherlock Holmes, sí señor) y nos pregunta que de donde somos. España. Esther le pregunta si sabe español, él dice q no, pero q le es posible entender bastante. Aprovecho el buen rollito y me lanzo a pedirle si es posible un pequeño descuento. El tío se ríe, yo creo que tampoco se lo esperaba (igual q lo de que hubiera probado la lampara), seguramente lo está flipando con nosotras, primero le pregunta a una rubia que estaba por detras nuestra observando la escena, la tía se lava las manos y dice que ella no puede hacer nada, en ese momento entra en la sala otro personaje y el de la caja le dice, "fulanito, esta señorita quiere hablar contigo"... el otro responde curioso "ah si por qué" (yo me estoy partiendo el culo por la forma que tiene de hablar el de la caja), "si dice que si le puedes hacer un descuento. Se llevan estas cosas- señalando lo que nos llevabamos- y pide descuento por la lampara". Yo observo la jugada, con una rebaja de 5F ya me doy por satisfecha. "Cuanto vale la lampara" pregunta el "jefe", 30F, me mira y dice "vale dejasela en 20". Yo le respondo con una sonrisa y se larga. Jejeje. Pagamos y ahora venía el tema de llevar las cosas al coche. No podíamos sacar el coche de la zona azul porque todavía nos quedaba ir a un sitio, así que decidimos meter las cosas en el maletero. Cuando empezamos a distribuir la carga, Esther agarra el puf y resulta q pesa como un muerto. A mi me da la risa, pero no puedo ayudarla, tengo a la espalda una mochila, en una mano la lámpara y en la otra el dichoso masajeador de pies. Las dos formamos una estampa tan cómica que no sólo estamos las dos meas de la risa sino que el de la caja se ofrece entre risas a ayudarnos. Declinamos y salimos de allí. Oh no está lloviendo lo suficiente para hacer que aceleremos el paso. Al ver a Esther medio doblá cargando con el puff y corriendo por la acera, me da otro ataque de risa. Llegamos al coche con todo ok. Prueba superada.

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