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Curso de voluntariado de la cruz roja

El jueves y el viernes estuve en reuniones de voluntariado con la cruz roja. Lo más interesante fue sin duda el curso base que me tuvo ocupada casi todo el viernes. Conocí a muchas otras voluntarias (y dos voluntarios jeje que hacían el transporte de personas discapacitadas en coche), con algunas tuve charlas muy amenas y el ambiente de cordialidad, buen rollo, duró toda la jornada. Recuerdo una entrañable mujer iraní de nombre impronunciable ( hubo una anécdota graciosa porque yo entendí que era de Ireland en vez de Iran y ya me estaba montando la película con que su nombre era en gaelico jajaja total q me puse a hablarle en inglés y la cara que tuve por respuesta me sacó del error jajaja) que prometió hacernos una jornada de comida iraní, una mujer colombiana que resulta vive muy cerca de aquí, una peruana, y otras mujeres de distintas partes de suiza, muchas ticinesas por supuesto. Lo que realmente me ha dejado huella y es el motivo de que escriba esta entrada, es la reacción de una voluntaria en la parte final del curso, donde cada uno debía hacer una valoración de la actividad y cualquier cosa que quisiera añadir. Esta mujer comentó lo gratamente sorprendida que estaba de ver un alto porcentaje de extranjeros haciendo voluntariado, a pesar de tanta gente y partidos políticos que se empeñan en diseminar la cultura de la xenofobia, que le conmovía nuestros casos y bueno yo me perdí un poco con tantas palabras italianas q no conocía (también la colombiana me habló justo en ese momentazo), pero cuando ví q se estaba emocionando y que el resto de la gente también, me dí cuenta que estaba dando un bello discurso ejemplar. De hecho luego otro voluntario dijo estar de acuerdo con lo dicho por esta mujer y que se había emocionado,  un poco más y aquello acaba con todos abrazados a moco tendido jajaja La cuestión es que es la primera vez, desde que vine aquí, que me dan de corazón un gesto sincero y caluroso de acogida, por lo que cuando todos acabaron de hablar fui a darle un abrazo a esta señora porque sentía el impulso de darle las gracias de esa forma (le pedí permiso antes por si acaso jajaja). Estas pequeñas situaciones que uno se encuentra sin esperarlo, son las que te arrancan una sonrisa de esas que nacen de muy adentro, y que cada vez que evocas el recuerdo te vuelve a sacar la misma poderosa sonrisa. Dedico esta entrada a esta mujer anónima que con sus palabras ha dado un poquito más de sentido a esta nueva vida en tierras lejanas...

Comentarios

  1. En cualquier lugar podemos encontrar a personas que nos sorprendan por su capacidad de amar y la generosidad de mostrarlo. Estás donde el destino te lleva, aprovecha cada día, siempre es un regalo.

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