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6 años en Suiza (primera parte)

Inspirada en una entrada en el blog volvemos.org de un chaval que está en Polonia y hacía balance tras 5 años en el extranjero, me he animado a sacar mis propias conclusiones y hacer un pequeño resumen de los puntos buenos y malos de esta aventura suiza...
Por donde empezar... bueno los dos primeros años son los peores. Es lo que tarda uno en asimilar e interiorizar verdaderamente la situación. Al principio todo es nuevo, es interesante, nos estimula y al mismo tiempo nos deja agotados porque todo hay que aprenderlo, desde el idioma hasta el sistema de recogida de basuras, arreglar los papeles del trabajo o encontrar la tienda donde se pueden comprar bombillas. Desde el punto de vista social, también al principio es un torbellino de emociones. No paras de conocer a gente nueva y recibes una falsa sensación inicial de tener muchos "amigos". Luego con el tiempo ocurre la selección natural y vas encontrando aquellas personas que son más compatibles contigo y tu forma de ser. Esas son las que se acabarán convirtiendo en tu estrecho círculo de amigos, mucho más reducido por supuesto que el que tenías en un país de origen. Evidentemente es una comparación injusta, basta sólo mirar el tiempo que nos ha llevado en uno y otro sitio llegar al mismo número de amigos.
En cuanto a la adaptación en el país de acogida, al inicio tienes el deseo de acelerar las cosas. Quieres aprender el por qué se hace esto aquí, por qué se dice esto otro,... y empiezan las odiosas comparaciones. Que si esto en España funciona mejor, o peor. Por poner un ejemplo concreto, el sistema que tienen aquí en Suiza de vender flores, verduras y frutas dejando acceso directo a la mercancía en el modo autoservicio: coges lo que te interesa y luego echas el dinero de lo que has comprado en una hucha. Ni cámaras, ni personal para atender a clientes. Un sistema que sólo puede funcionar basado en la confianza. Llamadme mal pensada pero tengo mis dudas de que en España la gente vaya a ser tan honrada de pagar lo que se llevan si se lo pueden llevar tranquilamente sin pagar...
Por terminar esta primera parte, quiero aclarar el por qué he dicho que los dos primeros años son los peores. Me refiero al desgaste energético, por el gran esfuerzo que supone aprenderlo todo y hacerlo todo sólo (al principio ni amigos ni familia que te puedan echar una mano) y también a nivel psicológico... Al emigrar queda un gran vacío emocional, todo ese cariño directo que recibías de tu familia y amigos casi a diario desaparece de repente y lleva tiempo volver a llenar ese hueco en el corazón, más de lo que conscientemente muchos pensamos. La tecnología acerca pero no sirve para dar abrazos.

Comentarios

  1. Muy emotiva y sincera esta primera parte de una experiencia mitad satisfacción mitad dolor.

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