domingo, 11 de diciembre de 2016

Desafío-21 / 21-Challenge

(photo by pixabay)

I accepted the 21-day free complaint challenge of Will Bowen. Not because I expect that it will change my life, but because I think it is a nice initiative. It is true that we are every day influenced by much more bad news than good ones, not only at the media but with the persons we are related at work and at the family. Thus I also feel often myself fighting with this general pessimistic inclination. It is not so easy, I have been doing it only for two days and omg how hard it is XD. If you say something negative or complaint, you have to reset the day-counter :P. Do you want to join the challenge?

He aceptado el desafío de Will Bowen, de estar 21 días sin quejarme. No espero que vaya a cambiar mi vida pero es una iniciativa bonita. Es cierto que cada día sufrimos la contaminación de muchas más noticias malas que buenas, en los medios y también de personas en nuestro entorno laboral y familiar. De este modo me encuentro a menudo luchando con esta general inclinación pesimista. No es fácil, llevo dos días y madre mía que duro es XD. Si dices algo negativo o una queja, entonces se resetea el contador de días :P. Te unes al desafío?

sábado, 19 de noviembre de 2016

El síndrome de Ulises

Revisando una entrada que escribí hace tres años como una especie de nota virtual para investigar más sobre este síndrome, me propongo a actualizar dicha información dándole al mismo tiempo un punto de vista basado en mi propia experiencia como emigrante/inmigrante durante casi 7 años.

Por definición en la wikipedia...
El síndrome de Ulises, también conocido como síndrome del emigrante con estrés crónico y múltiple, es un cuadro psicológico que afecta a inmigrantes que viven situaciones extremas, más de 50 millones de personas en el mundo de hoy. El nombre se inspira en el héroe mítico Ulises, el cual vivió innumerables adversidades y peligros, lejos de sus seres queridos.
(origen de la imagen)

Los inmigrantes que no vivimos en "situaciones extremas" también tenemos cierto riesgo de padecer síntomas de este síndrome en distintos grados, como muy bien explica este artículo psicológico. Para mí fue un consuelo saber que lo que me pasaba tenía un nombre y que era incluso hasta cierto punto normal... pero ¿por qué aparece?

Casi todos los que hemos emigrado a un país con una cultura e idioma diferente al nuestro pasamos por la inevitable etapa inicial de ansiedad para intentar adaptarnos rápidamente al entorno. Hay que luchar con muchas inseguridades y miedos, digerir nuevas leyes, costumbres... Afortunadamente este tipo de estrés disminuye su intensidad con los años, conforme vamos fundando conocimientos y herramientas que nos ayudan en el día a día. 

También cargamos con el llamado duelo migratorio, que nos acompañará durante todo nuestro viaje. Como explica este estudio, este "compañero" es complejo y a veces difícil de contentar. Comento algunas de sus características:
  • parcial: no es un duelo verdadero ya que no se ha muerto nadie, simplemente nos hemos alejado un poco (a veces sin el poco) de nuestros seres queridos.
  • recurrente: cada vez que visitamos a nuestra familia y amigos allí, de algún modo realimentamos este duelo con las continuas despedidas (yo incluso a veces me sigo emocionando un poco).
  • múltiple: resulta que este compañero en verdad no es uno sino siete amiguitos (como afirma Achotegui 1999). Duelo por la familia y los amigos, por la lengua, por la cultura y valores, por la tierra, por el estatus social, por el contacto humano y por los riesgos físicos. Yo añadiría un duelo más... por la comida.
  • desafiante: desafía a nuestra identidad haciéndonos preguntas del tipo ¿de verdad te sientes integrado en este país?
Pasado el período inicial, las cosas se van normalizando. Aprendemos a llevarnos más o menos bien con el dichoso duelo migratorio pero indudablemente llega el momento de empezar a valorar lo que estamos viviendo. ¿Se están cumpliendo mis expectativas o no? Este punto es crucial y muy importante. En mi caso, no es que me hubiera formado grandes ideas, de hecho tuve que confiar en dejarme llevar por las "corrientes del destino", pero de algún modo, quizás inconsciente, mis expectativas no se han cumplido. Me siento afortunada por muchas cosas que he conocido sólo a través de la emigración y no me arrepiento de mis decisiones, pero "la inmortalidad no es suficiente para retenerme por siempre en la isla de Calipso" (permitidme que cite a nuestro héroe Ulises).

Y es en este momento y no en otro, cuando aparecen los llamados sentimientos del síndrome de Ulises:
  • soledad: sentimos un vacío afectivo que nuestros amigos aquí no pueden completar.
  • tristeza: podemos reducirla a nostalgia.
  • culpabilidad: este punto no lo comparto en la misma forma con el escritor del artículo. Yo he vivido la culpabilidad cuando alguien de mi familia estaba pasando por una enfermedad o un mal momento y no he podido estar a su lado. Sientes que es tu deber estar allí ayudando y no puedes.
  • desengaño: la frustración es cierto que nos puede provocar algo de resentimiento a veces.
Además pueden aparecer ciertos trastornos físicos como insomnio, dolores de cabeza y de estómago. Doy fe de todo. 
El artículo referenciado propone varias recomendaciones lógicas para afrontar estos síntomas que no voy a repetir. Simplemente añadiré los consejos que a mí me están funcionando: 
  • primero dejar de analizar el problema con la cabeza como si fuera un acertijo matemático a resolver y escuchar más nuestro corazón.
  • ser honestos cuando sentimos que algo no va bien: a veces podemos tenerlo todo, aparentemente, y a pesar de eso no ser felices. Hay que atreverse a ir más allá y profundizar hasta dar con la razón del descontento.
  • buscar una solución al verdadero problema, ahora sí podemos poner a trabajar mente y corazón para encontrar la más óptima dadas nuestras circunstancias.
  • por último creer en nosotros mismos, en nuestra decisión y no tener miedo a emprender otra cruzada llena de nuevas aventuras.
Espero que este artículo-reflexión os sirva para conoceros más y de algún modo os ayude en vuestra odisea. Buen viaje y nos vemos en Itaca ;)

lunes, 7 de noviembre de 2016

18 reglas del Dalai Lama para ser más feliz


1. Los grandes amores y las grandes realizaciones implican grandes riesgos.
2. Cuando pierdas, no pierdas la lección.
3. Sigue las tres 'R'. Respeto por uno mismo, respeto por los demás y responsabilidad por tus acciones.
4. Recuerda que no conseguir lo que quieres a veces es un maravilloso golpe de suerte.
5. Aprende las reglas para saber cómo romperlas apropiadamente.
6. No dejes que una pequeña disputa dañe una gran amistad.
7. Cuando te des cuenta de que has cometido un error, toma medidas inmediatas para corregirlo.
8. Encuentra tiempo para ti mismo todos los días.
9. Abre tus brazos al cambio, pero sin olvidar tus valores.
10. Recuerda que el silencio a veces es la mejor respuesta.
11. Vive una vida buena y honorable. Cuando seas mayor y mires hacia atrás serás capaz de disfrutarla por segunda vez.
12. Un ambiente de amor en casa es el fundamento de tu vida.
13. Ante desacuerdos con tus seres queridos preocúpate sólo de la situación actual. Olvídate del pasado.
14. Comparte tu conocimiento. Es una forma de conseguir inmortalidad.
15. Sé gentil con la tierra.
16. Una vez al año visita algún lugar donde nunca hayas estado antes.
17. Recuerda que la mejor relación es aquella en la que el amor por cada uno excede la necesidad por el otro.
18. Juzga tu éxito por lo que tuviste que renunciar para obtenerlo.

 Fuente de la imagen

miércoles, 5 de octubre de 2016

Frase del dia

Life is short,
break the rules,
forgive quickly,
kiss slowly,
love trully,
laugh uncontrollably,
and never regret anything,
that made you smile.
(found at the door of an elevator inside a hotel)

miércoles, 21 de septiembre de 2016

The Bard song


Y el mañana nos llevó lejos del hogar... algunos allí olvidaron nuestro nombre pero esta canción permanecerá aquí por siempre...

El otoño ha entrado ya con su melancolía y me ha puesto un poco triste. Vienen los pensamientos de deseos no realizados, convertidos en polvo que tratamos de esconder bajo la alfombra de la rutina, para que nadie los vea, incluidos nosotros, porque "ojos que no ven, corazón que no sienten". Un dicho que nos mantiene fríos como máquinas mientras caminamos en la mañana hacia el trabajo y el viento nos hiela las manos. Lucho por sentir de nuevo la cálida esperanza de "las cosas pueden salir bien" y renovar la ilusión comiendo castañas. Es una sensación extraña, esta de forzar pensamientos positivos cuando tu cuerpo y tu mente piden descanso. Hay que buscar los colores para pintar el vacío que queda tras caer las hojas de los árboles...


jueves, 28 de julio de 2016

Cosas buenas y malas de Suiza (2/2)

Bueno, quedaba pendiente hablar de las cosas buenas del país helvético asi que nombraremos algunas...
  • La educación: la gente por lo general es muy civilizada y respetuosa, de las normas y del prójimo. No ensucian tanto las calles ni aparcan en doble fila, ni hablan a gritos en el bus... Hasta los perros aquí van a la escuela canina por ley, para que los dueños sepan cómo controlarlos y los perros sepan comportarse. Si no los llevas te ponen multa.
  • La naturaleza: el concepto de ciudad no es construir casas unas pegadas a las otras y dejar un triangulito en la esquina como "zona verde" para que caguen los perritos ¬_¬. Aqui se ven árboles hermosos y muchos parques incluso en el casco más urbanizado. Se respeta y vive la naturaleza a otro nivel.
  • El sistema de redes de transporte público es increiblemente amplio y te permite ir en bus o en tren incluso al más recóndito pueblecito suizo. Además suelen ser puntuales y con frecuencia. 
  • Flexibilidad de jornada laboral: aquí es más común ver gente trabajando al 90%, 80%, o incluso 40%. Dependiendo naturalmente de cada puesto y empresa pero es algo que se acepta normalmente, el que uno quiera trabajar menos para estar más con la familia, por salud o para dedicarlo a otras actividades.
  • Compaginar trabajo y estudios es fácil, gracias al punto anterior y a la amplia gama de ofertas de formación (desde 6, 12 meses o dos años) en las más variopintas especialidades. Ofrecen por ejemplo horarios para ir sólo viernes y sábados. Así que aquí en vez de ir todos a la universidad o empezar una larga carrera académica, la mayoría tienen su título de enseñanza básica o de una formación media, luego se buscan un trabajo y poco a poco van aumentando su curriculum de títulos sin dejar de trabajar.
  • Referendum para todo. Aunque este punto no me afecta porque no puedo votar aquí, me parece un sistema de participación ciudadana mejor que el actual sistema de leyes y propuestas controladas por los partidos políticos en la mayoría de democracias.

domingo, 3 de julio de 2016

Cosas buenas y malas de Suiza (1/2)

Uff ¿Por dónde empezar? Bueno empezaremos con las cosas malas y luego diremos las buenas para cerrar la entrada con buen sabor de boca :)

Cosas que podrían mejorar
  • Ser más directos. A la mayoría de los suizos les dá una fatiga enorme decirle a alguien a la cara o por teléfono algo negativo. Evitan el conflicto a toda costa y darán ochenta mil vueltas para no tener que hablar directamente con la persona o pondrán mil excusas para no mostrar su verdadera opinión. Un ejemplo típico, cuando echas una solicitud para alquilar un piso y esperas una respuesta tipo: SI o NO, te puedes encontrar que nunca te digan ni SI ni NO y te pongan mil excusas de que necesitan comprobar no se qué documentos, o que la persona en cargo no está, etc. etc. En vez de decirte a la cara un "NO" y punto, le dan mil vueltas al asunto. A mi me parece una comunicación de lo más ineficaz.
  • La neutralidad no siempre es la postura ideal. Hay temas que despiertan emociones y reacciones en nosotros. Como personas humanas a veces es normal sentir un poco de pasión o de ira, porque demuestra que estamos vivos. Sin caer en una postura irracional, o actuar con demasiada impulsividad, me gusta ver que estoy al lado de otro ser humano que siente y padece como yo, y no de un robot frío y neutral. En este sentido, a los suizos les cuesta a veces soltarse la melena y mostrar su lado más "locker" o simplemente no tener miedo de decir algo impulsivo. 
  • Disminuir la represión social. En relación con el punto anterior, los suizos son tan educados que a veces reprimen algo que desean hacer o decir. No llegan al extremo de los japoneses, pero en general la sensación que tengo cuando estoy con suizos es de "control", de mostrarse políticamente correctos y al mismo tiempo distantes. Esta actitud dificulta a la hora de conocerlos verdaderamente y mata completamente la espontaneidad.
  • Bezahlen, bezahlen, bezahlen. Aquí en general hay que pagar por todo. Hay muy pocos eventos gratuitos al 100%. Se lleva mucho lo de hacer algo y recaudar colecta al final, para que cada uno de el donativo que pueda. Quizás estoy mal acostumbrada, pero en mi tierra natal hay muchos proyectos culturales subvencionados que ya reciben dinero del gobierno o de instituciones precisamente para hacer difusión de forma gratuita. Igual aquí reciben menos dinero o son más avariciosos jejeje :P
  • Los seguros privados médicos. Me recuerdan al sistema americano, lo único que les importa es tu dinero y no tu salud. Pagas un montón de pasta al mes y si te pones malo encima tienes que pagar franquicia (todavía más pasta) hasta que ellos empiecen a pagarte algo. No es como en Alemania donde el seguro privado te incluye un montón de revisiones gratuitas y servicios que no tienes que pagar. Aquí pagas el seguro médico todos los meses y luego si pasa algo pagas también (lo que no resulta extraño si recordamos el punto anterior). La asistencia sanitaria debería ser un derecho básico de las personas y no un servicio de lujo para los ricos que puedan pagarla. ¬_¬
Suficiente por hoy... el próximo capítulo compensaremos con las cosas buenas de la vida en Suiza.

Reestructurando relaciones

No sé si debería cerrar este blog puesto que es una etapa de nuestra vida que ya ha terminado y no sé si tiene sentido volver atrás. Pero......